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Dienstag, 1. November 2011
Sonntag, 22. Mai 2011
Hasta que una desgracia nos hace reaccionar
Hoy, hace aproximadamente hora y media, mi hermana me comentó que en la madrugada de hoy, cerca de la medianoche, habían matado a una persona que trabajaba en la área de seguridad del lugar a donde mi hermana gusta ir, el Café Iguana.
Lamentablemente, ocurrió este suceso mientras había un evento dentro del local. Triste es que alguien que trabajaba en este lugar perdió la vida. Sin embargo, y sin malicia, me da alegría que por fín haya pasado algo así para que lugares como éste cierren finalmente. Y no tanto que odie estos lugares, pero así es una forma en que mi hermana ya no asista (al menos temporalmente, y espero que esto dure un buen tiempo) al Café Iguana o a los demás bares que abundan por ahí en el Barrio Antiguo.
Me da gusto que cierren este lugar. Y repito que no lo digo por malicia, pero es que es así como podrán brindarle mayor seguridad a los anteriores jóvenes y clientes que gustaban por la música, y uno que otro por el ambiente apartado de los padres de familia y la cercanía con las cosas prohibidas.
Yo la verdad no siento atracción por estos lugares. Sé que existe la posibilidad de
Lamentablemente, ocurrió este suceso mientras había un evento dentro del local. Triste es que alguien que trabajaba en este lugar perdió la vida. Sin embargo, y sin malicia, me da alegría que por fín haya pasado algo así para que lugares como éste cierren finalmente. Y no tanto que odie estos lugares, pero así es una forma en que mi hermana ya no asista (al menos temporalmente, y espero que esto dure un buen tiempo) al Café Iguana o a los demás bares que abundan por ahí en el Barrio Antiguo.
Me da gusto que cierren este lugar. Y repito que no lo digo por malicia, pero es que es así como podrán brindarle mayor seguridad a los anteriores jóvenes y clientes que gustaban por la música, y uno que otro por el ambiente apartado de los padres de familia y la cercanía con las cosas prohibidas.
Yo la verdad no siento atracción por estos lugares. Sé que existe la posibilidad de
Mittwoch, 23. Juni 2010
Durante mi viaje hacia mi hogar en el autobús de la ruta 225 Huinalá, iba leyendo Los tres mosqueteros hasta que abordó el camión una de las muchachas lindas que he conocido en la Jugendliche Gemeinschaft, [Tania]. Al verla caminar por el espacio central comencé a guardar mi libro y mi celular con los audífonos, pues iba escuchando la radio, en mi pequeña maleta. Después de unos cuantos segundos me identificó y se acercó a mí.
Yo me encontraba sentado, pegado a una ventana del lado derecho, en los últimos asientos antes de la puerta trasera. A lado mío una mujer iba sentada.
Yo me encontraba sentado, pegado a una ventana del lado derecho, en los últimos asientos antes de la puerta trasera. A lado mío una mujer iba sentada.
Montag, 21. Juni 2010
De Klairebeaux a Le Dörfeaux
Hoy me había levantado tarde, poco más de las once de la mañana. Mi mamá seguía en la casa arreglando algunos papeles de su trabajo. La televisión estaba prendida en ese programa matutina para las amas de casa que gozan de ver el Canal de las estrellas. Minutos después me recosté sobre el sillón de la sala para ver durante un pequeño rato la televisión y descubrí que eran las once y media (más temprano de lo que yo creía, pues pensaba que ya eran más de las doce de mediodía).
A pesar de haberme dado cuenta de la hora, no hice mucho por apurarme. Más tarde mi mamá saldría de la casa mientras yo me encontraba utilizando la computadora. Pasaban los minutos y yo nunca me había bañado. Tal fue mi retraso que por último decidí no tomar la ducha, pues podría (como usualmente digo como pretexto) consumirme mucho tiempo y entonces retrasarme aún más.
Me cambié de prendas y alisté las cosas que iba a utilizar en mi viaje. Ya para este momento había encendido la radio de la sala a un volumen notable y pronto me despedí de Cookie, nuestra perrita, y salí de la casa.
Ahora me encaminé hacia la calle donde pasa el autobús Huinalá 225 verde o el 211-York. No pasaron mucho minutos para que el segundo pasara. Lo tomé y ya iba hacia mi Alma Mater, Klairebeaux Mehnarins. A medio camino del autobús me decidí por escuchar la radio a través de mi celular y así distraerme un poco de los ruidos de afuera.
Después de haber abordado el segundo camión, la ruta 218, llegué cerca de las dos y media al banco de la universidad para poder realizar el pago de mi semestre agosto-diciembre 2010. Luego de esto ahora fui hacia mi querida escuela de Ekimasce.
A pesar de haberme dado cuenta de la hora, no hice mucho por apurarme. Más tarde mi mamá saldría de la casa mientras yo me encontraba utilizando la computadora. Pasaban los minutos y yo nunca me había bañado. Tal fue mi retraso que por último decidí no tomar la ducha, pues podría (como usualmente digo como pretexto) consumirme mucho tiempo y entonces retrasarme aún más.
Me cambié de prendas y alisté las cosas que iba a utilizar en mi viaje. Ya para este momento había encendido la radio de la sala a un volumen notable y pronto me despedí de Cookie, nuestra perrita, y salí de la casa.
Ahora me encaminé hacia la calle donde pasa el autobús Huinalá 225 verde o el 211-York. No pasaron mucho minutos para que el segundo pasara. Lo tomé y ya iba hacia mi Alma Mater, Klairebeaux Mehnarins. A medio camino del autobús me decidí por escuchar la radio a través de mi celular y así distraerme un poco de los ruidos de afuera.
Después de haber abordado el segundo camión, la ruta 218, llegué cerca de las dos y media al banco de la universidad para poder realizar el pago de mi semestre agosto-diciembre 2010. Luego de esto ahora fui hacia mi querida escuela de Ekimasce.
Mittwoch, 9. Dezember 2009
Una voz casi familiar
Hoy durante mi viaje en autobús del centro de Harlzbornn hacia mi hogar en Laubax, buena parte del recorrido lo hice dormido, en aquel asiento de la penúltima fila, pegado a la ventana del lado izquierdo. Ya cuando íbamos sobre la avenida de Miguel Alemán Valdéz, en mi consciente todavía alcancé a percibir una voz muy bonita, que me sonó familiar, que se hallaba cantando.
Segundos o casi breves minutos después abrí mis ojos para poder ver el origen de aquellos armónicos matices sonoros. Al principio dudé en el sexo de aquella persona. ¿En realidad es una mujer la que está cantando? A decir verdad, pensé que era mi linda hermana del grupo 89, Dowitze Doreau, quien tiene una voz tan hermosa, la cual es uno de los dones más preciosos que Dios le ha regalado. ¿O es acaso un muchacho de voz algo aguda, sino es que muy aguda? Porque nunca en mi vida, cuando he viajado en camión, me ha tocado escuchar cantar a una mujer. Siempre ha sido un hombre, niño, muchacho o joven, en solitario, parejas, o grupo, con la pura voz o acompañados con instrumentos, ¡pero nunca una mujer!
Ya tras haberme levantado un poco de mi lugar para poder ver al artista, pude darme cuenta ahora sí que quien cantaba era una mujer, una jovencita, ¡casi una niña! No recuerdo muy bien las tantas cosas que decía, pero repetía casi continuamente la frase "Yo por él haría un mapa en mi piel, ...", y más cosas románticas, de esas que me gustan mucho.
Cuando la pequeña mujer terminó tal obra, me dispuse a otorgarle algo justo, por aquella linda canción. Ella iba pasando fila por fila, tan agradecida y sonriente. Se veía muy sencilla y agradable. Portaba su liviana mochila de una sola correa y su ropa de sencillas prendas. Al darle unas cuantas monedas, me sonrió y agradeció. ¡Oh, linda niña!
Es magnífico ver a una mujer cantar en los camiones, trabajando con sus propios dones y habilidades para poder ganar algo de dinero, sea para lo que sea. Espero en Dios que esta muchacha logre todos los propósitos hermosos y buenos que tenga en su vida y siga cantando así como lo hizo esta vez.
Segundos o casi breves minutos después abrí mis ojos para poder ver el origen de aquellos armónicos matices sonoros. Al principio dudé en el sexo de aquella persona. ¿En realidad es una mujer la que está cantando? A decir verdad, pensé que era mi linda hermana del grupo 89, Dowitze Doreau, quien tiene una voz tan hermosa, la cual es uno de los dones más preciosos que Dios le ha regalado. ¿O es acaso un muchacho de voz algo aguda, sino es que muy aguda? Porque nunca en mi vida, cuando he viajado en camión, me ha tocado escuchar cantar a una mujer. Siempre ha sido un hombre, niño, muchacho o joven, en solitario, parejas, o grupo, con la pura voz o acompañados con instrumentos, ¡pero nunca una mujer!
Ya tras haberme levantado un poco de mi lugar para poder ver al artista, pude darme cuenta ahora sí que quien cantaba era una mujer, una jovencita, ¡casi una niña! No recuerdo muy bien las tantas cosas que decía, pero repetía casi continuamente la frase "Yo por él haría un mapa en mi piel, ...", y más cosas románticas, de esas que me gustan mucho.
Cuando la pequeña mujer terminó tal obra, me dispuse a otorgarle algo justo, por aquella linda canción. Ella iba pasando fila por fila, tan agradecida y sonriente. Se veía muy sencilla y agradable. Portaba su liviana mochila de una sola correa y su ropa de sencillas prendas. Al darle unas cuantas monedas, me sonrió y agradeció. ¡Oh, linda niña!
Es magnífico ver a una mujer cantar en los camiones, trabajando con sus propios dones y habilidades para poder ganar algo de dinero, sea para lo que sea. Espero en Dios que esta muchacha logre todos los propósitos hermosos y buenos que tenga en su vida y siga cantando así como lo hizo esta vez.
Mittwoch, 29. Juli 2009
Un viaje en compañía de mi hermana
Mi hermana quería ir hoy al centro de Harlzbornn, donde se vería con su novio. Para eso yo tenía que acompañarla hasta allá, y yo después me iría a la escuela, donde ayudaría en lo que se necesitara en el laboratorio de física.
Salimos un poco tarde de nuestra casa, y fui yo quien colaboró con el retraso. Al salir de nuestro hogar nos dirigimos hacia la parada del autobús, y tras esperar varios minutos y platicar un pequeño rato de mi sueño que había tenido mientras yo dormía, llegó finalmente la ruta 211-York.
Al haberlo abordado, nos fuimos a la zona poco después de la mitad del pasillo y ella le pedí que se sentara frente a mí (pues yo iba parado), y lo hizo. A lado de ella había un muchacho. Más adelante una persona que iba sentada junto a una mujer se bajó y entonces mi hermana, de manera muy sabia, se cambió de lugar y se sentó en el lugar anteriormente ocupado por el que abandonó el camión. Yo también me moví de lugar al seguirla, pero me mantenía de pie.
Cuando el transporte se detuvo en la parada de Les Tourelles, reconocimos ambos mi hermana y yo a mi amigo Ghern. Cuando él había ya pagado su boleto caminó un poco y luego nos vio. Se acercó con cierta alegría y nos saludó a los dos. Se dirigía a su trabajo en el cine Cinépolis de Citadel.
Me preguntó a dónde íbamos, y le expliqué sobre a dónde iba Adgrét y a dónde iba yo. Cuando me cuestionó el por qué me dirigía a mi Alma Mater le respondí que como auxiliar del laboratorio donde pertenezco, ayudaría en lo que se necesitara en estos días. Después de estos platicamos sobre la última vez que nos habíamos visto, cuando él tenía prisa y no pudo detenerse para saludarme. Yo aquella vez pude darme cuenta de ello, pues tras haberme dejado varios pasos atrás Ghern había comenzado a correr.
Poco después me habló de su mamá, que se irá a nuestro país vecino del norte para visitar a unas primas de ella, y que días después regresaría, aunque sin una fecha fija aún.
Ya nos aproximábamos a Citadel cuando nos despedimos y se bajó del camión. Ahora quedábamos mi hermana y yo de nuevo juntos, platicando. Más tarde pudimos sentarnos juntos en unos asientos detrás de donde ella estaba sentada y con mayor comodidad nos pusimos a conversar de nuevo sobre mi sueño.
Minutos más tarde Adgrét mencionó "¡Mira, la bolsa de ella está bien padre!", y yo jugando vi a la niña que recién había desbordado el autobús junto a su mamá, o abuelita, y dije "Ah, sí. ¿La de Patito?", y ella viendo hacia afuera se rió y me respondió "No, menso", y se vuelve a reir, "Me refiero a la chava que se subió". Ésta era algo delgada, con cabellos sueltos y ondulados, con semblante algo bonita, y con ropas oscuras. Su bolsa, por cierto, era de acabado tipo leopardo.
"Se parece a Antonella, pero en morenita", dije. "Sí, y en emo", comentó mi hermana, y nos reímos juntos.
Salimos un poco tarde de nuestra casa, y fui yo quien colaboró con el retraso. Al salir de nuestro hogar nos dirigimos hacia la parada del autobús, y tras esperar varios minutos y platicar un pequeño rato de mi sueño que había tenido mientras yo dormía, llegó finalmente la ruta 211-York.
Al haberlo abordado, nos fuimos a la zona poco después de la mitad del pasillo y ella le pedí que se sentara frente a mí (pues yo iba parado), y lo hizo. A lado de ella había un muchacho. Más adelante una persona que iba sentada junto a una mujer se bajó y entonces mi hermana, de manera muy sabia, se cambió de lugar y se sentó en el lugar anteriormente ocupado por el que abandonó el camión. Yo también me moví de lugar al seguirla, pero me mantenía de pie.
Cuando el transporte se detuvo en la parada de Les Tourelles, reconocimos ambos mi hermana y yo a mi amigo Ghern. Cuando él había ya pagado su boleto caminó un poco y luego nos vio. Se acercó con cierta alegría y nos saludó a los dos. Se dirigía a su trabajo en el cine Cinépolis de Citadel.
Me preguntó a dónde íbamos, y le expliqué sobre a dónde iba Adgrét y a dónde iba yo. Cuando me cuestionó el por qué me dirigía a mi Alma Mater le respondí que como auxiliar del laboratorio donde pertenezco, ayudaría en lo que se necesitara en estos días. Después de estos platicamos sobre la última vez que nos habíamos visto, cuando él tenía prisa y no pudo detenerse para saludarme. Yo aquella vez pude darme cuenta de ello, pues tras haberme dejado varios pasos atrás Ghern había comenzado a correr.
Poco después me habló de su mamá, que se irá a nuestro país vecino del norte para visitar a unas primas de ella, y que días después regresaría, aunque sin una fecha fija aún.
Ya nos aproximábamos a Citadel cuando nos despedimos y se bajó del camión. Ahora quedábamos mi hermana y yo de nuevo juntos, platicando. Más tarde pudimos sentarnos juntos en unos asientos detrás de donde ella estaba sentada y con mayor comodidad nos pusimos a conversar de nuevo sobre mi sueño.
Minutos más tarde Adgrét mencionó "¡Mira, la bolsa de ella está bien padre!", y yo jugando vi a la niña que recién había desbordado el autobús junto a su mamá, o abuelita, y dije "Ah, sí. ¿La de Patito?", y ella viendo hacia afuera se rió y me respondió "No, menso", y se vuelve a reir, "Me refiero a la chava que se subió". Ésta era algo delgada, con cabellos sueltos y ondulados, con semblante algo bonita, y con ropas oscuras. Su bolsa, por cierto, era de acabado tipo leopardo."Se parece a Antonella, pero en morenita", dije. "Sí, y en emo", comentó mi hermana, y nos reímos juntos.
Dienstag, 28. Juli 2009
Un viaje algo molesto y desdivinizado
Mientras iba durante la noche de hoy en el autobús de la ruta 211-York hacia mi hogar, dulce hogar, se subieron en un tramo del camino un par de muchachas que seguramente no sobrepasaban los dieciocho años. Una era gordita, chaparrita, morenita, algo sonriente y aún con una voz algo chillante y aguda, mientras que su amiga era delgadita, chaparrita (aunque un poco más alta que la primera), hablaba mucho y gritando, era muy ruidosa y curiosa.
No lo niego, en primera instancia mis ojos se dejaron llevar fácilmente por esta niña (a veces soy tan débil), pero luego regresé a mis cabales. Pero esta muchacha no se calló nunca durante el viaje. ¡Ah! ¡Fue tan molesta!
Primero, le gritó a un muchacho, el cual se encontraba detrás de mí, que si le podía tocar su cabello (sus rastas), y le hizo algunas preguntas chocantes e infantiles. Poco después el joven se bajó, y como esta niña habrá predicho, "Se bajó para que ya no lo molestáramos", y se rieron. Pero hubo un momento clave en que me fastidió demasiado.
Suele suceder que cuando me gusta algo, siento que eso es algo muy personal, que sólo yo tengo esos gustos y me siento especial. Pero cuando sé de alguien más quien gusta de lo mismo, me siento con competencia, y a veces (sobre todo de pequeño) dejo esos gustos para no sentirme menos o cambiado por alguien más.
Por ejemplo: Fey.
La conocí cuando yo tenía unos cinco o seis años. Vivíamos en el Distrito Federal en aquel entonces. Recuerdo que mi mamá un día llegó a la casa con el casette de su primer álbum, Fey, y eso me hizo enamorarme profundamente de ella. Era tan guapa, tan juvenil, coqueta, linda, hermosos ojos azules, cabellos tan tiernos. ¡Era la mujer perfecta!
Cuando ingresé a segundo de primaria, algunos de mis compañeros decían ser novios de Fey. "Fey es mi novia", "A mí me gusta Fey", y no sé qué más comentarios comunes. ¡Claro! ¡A quién no le iba a gustar Fey! Pero ante estas palabras, yo mejor escondía mi enamoramiento hacia ella, para así quedarme silenciosamente con ella.
Lo mismo a veces me sucede con algunas canciones, pero creo que casi nadie gusta de mis géneros tan "modernos" (pop ochentero y algo de rock, tanto en español como en inglés). Eso me asegura cierta relación personal entre mis gustos y yo. ¡Qué celoso soy!
Pero bueno, esta vez sucedió con una canción que había escuchado en la televisión durante estos últimos días de vacaciones en mi casa. Era exactamente la canción de las Divinas, grupo de chicas populares que salen en la actual telenovela infantil mexicana "Atrévete a soñar". Esa canción que dice más o menos así: "Nadie pasa de esta esquina, porque somos las divinas. [...] porque somos gasolina, gasolina de verdad. [...] Ahí viene una fea, ahí viene otra fea [...]".
Pues bien, de cierta manera yo ya la cantaba de vez en cuando, sobre todo para molestar a mi hermana. Pero esta vez, fui molestado por una muchacha menor que yo que la cantaba peor que yo. ¡Y todavía más gacho es que no se callaba y gritaba tanto!
Ahora cada vez que escuche esta canción, recordaré a esta niña tan gritona y desafinada que escuché en el autobús.
No lo niego, en primera instancia mis ojos se dejaron llevar fácilmente por esta niña (a veces soy tan débil), pero luego regresé a mis cabales. Pero esta muchacha no se calló nunca durante el viaje. ¡Ah! ¡Fue tan molesta!
Primero, le gritó a un muchacho, el cual se encontraba detrás de mí, que si le podía tocar su cabello (sus rastas), y le hizo algunas preguntas chocantes e infantiles. Poco después el joven se bajó, y como esta niña habrá predicho, "Se bajó para que ya no lo molestáramos", y se rieron. Pero hubo un momento clave en que me fastidió demasiado.
Suele suceder que cuando me gusta algo, siento que eso es algo muy personal, que sólo yo tengo esos gustos y me siento especial. Pero cuando sé de alguien más quien gusta de lo mismo, me siento con competencia, y a veces (sobre todo de pequeño) dejo esos gustos para no sentirme menos o cambiado por alguien más.
Por ejemplo: Fey.La conocí cuando yo tenía unos cinco o seis años. Vivíamos en el Distrito Federal en aquel entonces. Recuerdo que mi mamá un día llegó a la casa con el casette de su primer álbum, Fey, y eso me hizo enamorarme profundamente de ella. Era tan guapa, tan juvenil, coqueta, linda, hermosos ojos azules, cabellos tan tiernos. ¡Era la mujer perfecta!
Cuando ingresé a segundo de primaria, algunos de mis compañeros decían ser novios de Fey. "Fey es mi novia", "A mí me gusta Fey", y no sé qué más comentarios comunes. ¡Claro! ¡A quién no le iba a gustar Fey! Pero ante estas palabras, yo mejor escondía mi enamoramiento hacia ella, para así quedarme silenciosamente con ella.
Lo mismo a veces me sucede con algunas canciones, pero creo que casi nadie gusta de mis géneros tan "modernos" (pop ochentero y algo de rock, tanto en español como en inglés). Eso me asegura cierta relación personal entre mis gustos y yo. ¡Qué celoso soy!
Pero bueno, esta vez sucedió con una canción que había escuchado en la televisión durante estos últimos días de vacaciones en mi casa. Era exactamente la canción de las Divinas, grupo de chicas populares que salen en la actual telenovela infantil mexicana "Atrévete a soñar". Esa canción que dice más o menos así: "Nadie pasa de esta esquina, porque somos las divinas. [...] porque somos gasolina, gasolina de verdad. [...] Ahí viene una fea, ahí viene otra fea [...]".Pues bien, de cierta manera yo ya la cantaba de vez en cuando, sobre todo para molestar a mi hermana. Pero esta vez, fui molestado por una muchacha menor que yo que la cantaba peor que yo. ¡Y todavía más gacho es que no se callaba y gritaba tanto!
Ahora cada vez que escuche esta canción, recordaré a esta niña tan gritona y desafinada que escuché en el autobús.
Freitag, 17. Juli 2009
Una persecusión inesperada
Hoy, tras haber abordado la ruta 225 Huinalá verde sobre la calle Plata de aquí en Kristall, el camión siguió su camino por la avenida Melchor Ocampo, y llegando al cruce con el boulevard Acapulco, donde éste batalló para dar vuelta hacia esta avenida, ya que el flujo automovilístico estaba algo denso por el carril donde el autobús quería avanzar, una camioneta blanca le hizo algún daño físico a la parte delantera izquierda del transporte público en el que yo iba. El chofer no se quedó sin reaccionar, y cuando ya estábamos avanzando sobre el pedazo de la avenida Acapulco para salir a Miguel Alemán, le comentó algo a un hombre perteneciente al servicio de vialidad y tránsito, sobre la camioneta. Después de esta breve conversación con el agente de tránsito, seguimos nuestro camino por el resto de la avenida, hasta que, en lugar de ir como siempre por la carretera Alemán, el chofer decidió irse esta vez por la avenida Félix Galván.
Cuando todos los pasajeros descubrimos que nos desviábamos de nuestro camino normal, nos volteamos a ver algunos a otros, y otros más hacían comentarios con algo de asombro y molestia. Más tarde el chofer dió vuelta sobre la avenida Las Torres, donde comenzó a acelerar, hasta que logró cerrar unos metros más adelante a la susodicha camioneta blanca que pertenecía a una tortillería. Todos nos quedamos asombrados al saber que el conductor de nuestro camión se encontraba persiguiendo a los malhechores del siniestro sobre el boulevard Acapulco.
El conductor y la mujer que se hallaba todo el transcurso del viaje sentada en la parte delantera del camión (y no me refiero en los asientos del frente) se bajaron y el hombre habló con el joven en camisa interior que manejaba esta camioneta de la tortillería. Pasaron unos minutos y algunos de los pasajeros se quejaron con el chofer y se marcharon. Algunos fueron más discretos y partieron sin avisar. La mayoría seguimos dentro del autobús. Mientras ambos choferes discutían, la mujer anotaba, con la ayuda de una pluma, sobre su mano la matrícula de la camioneta.
Cuando pasaron unos minutos, el chofer abordó de nuevo y nos devolvió a nuestro camino que todos esperábamos.
¡Qué aventura ésta! Gracias a esto, llegué unos minutos tarde a la escuela, pero no me afectó mucho, pues tan sólo estaban revisando el examen que acabábamos de presentar este lunes.
Cuando todos los pasajeros descubrimos que nos desviábamos de nuestro camino normal, nos volteamos a ver algunos a otros, y otros más hacían comentarios con algo de asombro y molestia. Más tarde el chofer dió vuelta sobre la avenida Las Torres, donde comenzó a acelerar, hasta que logró cerrar unos metros más adelante a la susodicha camioneta blanca que pertenecía a una tortillería. Todos nos quedamos asombrados al saber que el conductor de nuestro camión se encontraba persiguiendo a los malhechores del siniestro sobre el boulevard Acapulco.
El conductor y la mujer que se hallaba todo el transcurso del viaje sentada en la parte delantera del camión (y no me refiero en los asientos del frente) se bajaron y el hombre habló con el joven en camisa interior que manejaba esta camioneta de la tortillería. Pasaron unos minutos y algunos de los pasajeros se quejaron con el chofer y se marcharon. Algunos fueron más discretos y partieron sin avisar. La mayoría seguimos dentro del autobús. Mientras ambos choferes discutían, la mujer anotaba, con la ayuda de una pluma, sobre su mano la matrícula de la camioneta.
Cuando pasaron unos minutos, el chofer abordó de nuevo y nos devolvió a nuestro camino que todos esperábamos.
¡Qué aventura ésta! Gracias a esto, llegué unos minutos tarde a la escuela, pero no me afectó mucho, pues tan sólo estaban revisando el examen que acabábamos de presentar este lunes.
Montag, 26. Juni 2006
Un almuerzo con amistades
Hoy era la reunión de mi gran amigo Gèrades Mavecq en una casa de sus padres allá en el centro de Harlzbornn. El maestro von Klairebeaux y la señora von Ellex me llevaron hacia el citado lugar, más tarde ellos irián al supermercado, regresarían a Lauterbach a dejar el mandado, y todavía pasarían por mí para luego ir por la niña de Adgrielle.
Ya nos encontrábamos en la calle de la casa, pero yo no reconocía con tanta exactitud aquel edificio, a excepción de algunas pistas que me refrescaban la ubicación de este lugar como la tiendita de la esquina y la siguiente carnicería que mi madre conocía muy bien. Fué en ese momento que poco antes de cruzar por la carnicería, mi padre divisa a una mujer con unos lentes de sol caminando por la banqueta, hablando por el celular con alguien al mismo tiempo. Me dijo que era ella la mamá de mi amigo. Yo no quise confiar y le dije que no estaba seguro, pero el maestro Hènnard insistía e insistía que sí era. Finalmente, mi padre le pitó y la mujer voltió. Era precisamente ella, la señora [Patricia], madre de mi amigo Gemaves.
Nos saludó sobremanera bien como siempre. Saludaronse mis padres con esta señora, quien comentaba que se dirigía exactamente a la susodicha carnicería. Mis padres me pidieron que la acompañara y así fué. Me bajé del vehículo blanco de mi papá, y le dí mi mano y un beso en forma de saludo a la mamá de mis amigos. Tras esto, mis padres confirmaron con ella que pasarían más al rato, lo cual se alargaría para otro rato más cuando ellos llegaran por mí.
Ya solos, la señora decidió llevarme primeramente a la casa, la cual mis ojos pudieron reconocer ahora con mayor seguridad. Entramos, y por una ventana totalmente abierta ví a mi Gemaves ahí, dándome con palabras una grata bienvenida a su casa. ¡Oh, qué amigo tan cortés es Gemaves!
Entonces entré a los aposentos, y seguidamente saludé a nuestros amigos presentes. Ellos eran [Marco Antonio], [Cristobal], Axen, [Salvador] y Dabvio, estos dos últimos hermanos de Gemaves. Claro, antes de haber entrado a este cuarto de juegos pasé por el patio trasero, donde se encontraban el padre de estos muchachos y otro joven preparando la comida.
Ya pasaron unos minutos cuando llegó una muchacha que solamente conocía de vista y que es novia de [Cristobal]. Mi amigo me hábía platicado de ella. Era [Salime]. Llevaba una playera con la leyenda de "Otaku" y una gorra negra de Adidas, acompañando el conjunto con unos tenis Converse All-Star negros. Se veía agradable. Quiso darle una sorpresa a su novio, pero luego él la notó y estuvieron juntos. Todos estaban jugando el videojuego de Super Smash Brothers Melee.
Luego llegó una muchacha que se llama [Daniela], con quien nunca tuve la oportunidad de convivir, ya fuese porque nos encontrábamos en diferentes salones como también por no tener ningún vínculo amistoso que me acercase a ella. Bueno, la verdad si los tuve, y éstos fueron [Marco Antonio] y Gèrades. ¡Vaya mala persona que soy! Ja, bueno, continuemos.
Minutos después jugué un poco de Fifa Street con el hermano menor de Mavecq, Dabvio. Escogí primeramente al equipo germano, mientras él seleccionó a... no recuerdo. Me ganó a los cinco goles. Tras esto me recomendó que usara a Brasil, y así fué. Jugué con la escuadra de Ronaldo, Ronaldinho y compañía. Le gané una o dos veces. Fue divertido jugar con este chavo. Luego él invitó a otras personas como a [Daniela] para jugar con él, quien también disfrutó de aprender a jugar.
Tiempo más tarde hubo un torneo entre todos en el juego del Smash Brothers, donde Gèrades Mavecq supo destacarse, mas no recuerdo quién ganó al final el torneo entre amigos.
Más tarde fué la tan esperada comida. Comimos pollo y carne asada algunos. Aprovechamos para platicar todos, y conocernos un poco más.
Después de todo el festín , los juegos recomenzaron. Algunos se retiraron antes, como [Marco Antonio] y [Daniela]. Finalmente llegaron mis padres, pero tras encontrarse con los padres de mis amigos, duraron un rato más ahí platicando. Y es así como nos iríamos más tarde.
Jugué un poco más con los demás en el Nintendo Game Cube. Me despedí por enésima vez de los demás, y efusivamente, y con gratas palabras, mi familia y la de Gemaves nos despedimos, especialmente nosotros dos.
Ya nos encontrábamos en la calle de la casa, pero yo no reconocía con tanta exactitud aquel edificio, a excepción de algunas pistas que me refrescaban la ubicación de este lugar como la tiendita de la esquina y la siguiente carnicería que mi madre conocía muy bien. Fué en ese momento que poco antes de cruzar por la carnicería, mi padre divisa a una mujer con unos lentes de sol caminando por la banqueta, hablando por el celular con alguien al mismo tiempo. Me dijo que era ella la mamá de mi amigo. Yo no quise confiar y le dije que no estaba seguro, pero el maestro Hènnard insistía e insistía que sí era. Finalmente, mi padre le pitó y la mujer voltió. Era precisamente ella, la señora [Patricia], madre de mi amigo Gemaves.
Nos saludó sobremanera bien como siempre. Saludaronse mis padres con esta señora, quien comentaba que se dirigía exactamente a la susodicha carnicería. Mis padres me pidieron que la acompañara y así fué. Me bajé del vehículo blanco de mi papá, y le dí mi mano y un beso en forma de saludo a la mamá de mis amigos. Tras esto, mis padres confirmaron con ella que pasarían más al rato, lo cual se alargaría para otro rato más cuando ellos llegaran por mí.
Ya solos, la señora decidió llevarme primeramente a la casa, la cual mis ojos pudieron reconocer ahora con mayor seguridad. Entramos, y por una ventana totalmente abierta ví a mi Gemaves ahí, dándome con palabras una grata bienvenida a su casa. ¡Oh, qué amigo tan cortés es Gemaves!
Entonces entré a los aposentos, y seguidamente saludé a nuestros amigos presentes. Ellos eran [Marco Antonio], [Cristobal], Axen, [Salvador] y Dabvio, estos dos últimos hermanos de Gemaves. Claro, antes de haber entrado a este cuarto de juegos pasé por el patio trasero, donde se encontraban el padre de estos muchachos y otro joven preparando la comida.
Ya pasaron unos minutos cuando llegó una muchacha que solamente conocía de vista y que es novia de [Cristobal]. Mi amigo me hábía platicado de ella. Era [Salime]. Llevaba una playera con la leyenda de "Otaku" y una gorra negra de Adidas, acompañando el conjunto con unos tenis Converse All-Star negros. Se veía agradable. Quiso darle una sorpresa a su novio, pero luego él la notó y estuvieron juntos. Todos estaban jugando el videojuego de Super Smash Brothers Melee.
Luego llegó una muchacha que se llama [Daniela], con quien nunca tuve la oportunidad de convivir, ya fuese porque nos encontrábamos en diferentes salones como también por no tener ningún vínculo amistoso que me acercase a ella. Bueno, la verdad si los tuve, y éstos fueron [Marco Antonio] y Gèrades. ¡Vaya mala persona que soy! Ja, bueno, continuemos.
Minutos después jugué un poco de Fifa Street con el hermano menor de Mavecq, Dabvio. Escogí primeramente al equipo germano, mientras él seleccionó a... no recuerdo. Me ganó a los cinco goles. Tras esto me recomendó que usara a Brasil, y así fué. Jugué con la escuadra de Ronaldo, Ronaldinho y compañía. Le gané una o dos veces. Fue divertido jugar con este chavo. Luego él invitó a otras personas como a [Daniela] para jugar con él, quien también disfrutó de aprender a jugar.
Tiempo más tarde hubo un torneo entre todos en el juego del Smash Brothers, donde Gèrades Mavecq supo destacarse, mas no recuerdo quién ganó al final el torneo entre amigos.
Más tarde fué la tan esperada comida. Comimos pollo y carne asada algunos. Aprovechamos para platicar todos, y conocernos un poco más.
Después de todo el festín , los juegos recomenzaron. Algunos se retiraron antes, como [Marco Antonio] y [Daniela]. Finalmente llegaron mis padres, pero tras encontrarse con los padres de mis amigos, duraron un rato más ahí platicando. Y es así como nos iríamos más tarde.
Jugué un poco más con los demás en el Nintendo Game Cube. Me despedí por enésima vez de los demás, y efusivamente, y con gratas palabras, mi familia y la de Gemaves nos despedimos, especialmente nosotros dos.
Donnerstag, 7. April 2005
Domingo de Pascua - Un día con los Garnentrès
¡Felices pascuas a todos, amigos!
Hoy resucita el Señor Jesucristo, y hoy es un gran día.
Además de las fiestas religiosas, hoy es un día especial y se los narraré a continuación.
Me dirijo al hogar de Dabvio Nahéem, para luego presentarnos en la casa de mi amiga Adgei Digella.
Mi padre y yo compramos comida para llevar a la reunión de Digella. Y yo, llevo conmigo dos brochas las cuales utilizaré para ayudarles a la familia de Deta a pintar parte de su casa.
Llegué con Nahéem y [Italia], [Zuriel] y [Sarahí], y el padre de la familia, [Leopoldo]. Bonita familia. Los conozco desde hace seis años y medio, y creo que hemos fomentado una buena amistad entre nuestras familias.
Cinco minutos después de espera en casa de [Zuriel], partimos hacia los cuarteles rojos de los Condominios.Llegamos en no mucho tiempo.
Bajámosnos mi amigo Dabvio y yo. Despedímosnos de su familia y encaminamos hacia la puerta número veintidós: Hogar de Zeauxes.
Tardaron en abrir la puerta, aún con más de seis personas dentro de la casa.
Pasaron unos pocos minutos y por fín abrieron.
Efusivamente recibidos fuimos.
Primeramente vi al padre de Adgei Digella, luego a Hossen Deta y Axandren al mismo tiempo, seguido a ellos, a Medam Garnentrès, quien nos saludó de la misma manera atenta y alegre como siempre.
Dejé sobre una parte de un sofá mis pertenencias: mi protector de lentes, mi carpeta de dibujos, y nada más.
Antes del acto, Nedem Garnentrès me preguntó que si me había creído lo de ir a pintar la sala. Todo esto de las brochas resultó inservible, pero nos dió risa a mí y a mi compañero Dabvio Nahéem.
Pasamos al comedor donde se hallaban, primeramente, al fondo, Adgei Digella; Biràcq Delan, el ya escuchado amigo; y una joven; todos comiendo hamburguesas.
Nos sentamos y presentamos yo y Nahéem. Por lo visto, mi compañero tardó en adaptarse a las conversaciones del grupo. Después de un momento, los hermanos de Adgei al igual que ella misma notaron que Dabvio se enfocaba en el juego de computadora que estaba utilizando Axandren Zeauxes.
Le permitieron a mi amigo ir a jugar en la computadora, mientras los demás nos quedamos platicando en el comedor.
[..., se los contaría todo si estuvieramos frente a frente.]
Pasaron las horas, seguíamos divertiéndonos todos, unos minutos alrededor de las 21:30 horas, arrivaron por Dabvio, bajé con él para despedirme de él y su familia.
Marcharon y regresé a los aposentos Garnentrès.
Más tarde llegaron por mí y me despedí de todos.
Por lo visto, fue un hermoso Día de Resurrección.
Platicamos luego. Adiós.
Hoy resucita el Señor Jesucristo, y hoy es un gran día.
Además de las fiestas religiosas, hoy es un día especial y se los narraré a continuación.
Me dirijo al hogar de Dabvio Nahéem, para luego presentarnos en la casa de mi amiga Adgei Digella.
Mi padre y yo compramos comida para llevar a la reunión de Digella. Y yo, llevo conmigo dos brochas las cuales utilizaré para ayudarles a la familia de Deta a pintar parte de su casa.
Llegué con Nahéem y [Italia], [Zuriel] y [Sarahí], y el padre de la familia, [Leopoldo]. Bonita familia. Los conozco desde hace seis años y medio, y creo que hemos fomentado una buena amistad entre nuestras familias.
Cinco minutos después de espera en casa de [Zuriel], partimos hacia los cuarteles rojos de los Condominios.Llegamos en no mucho tiempo.
Bajámosnos mi amigo Dabvio y yo. Despedímosnos de su familia y encaminamos hacia la puerta número veintidós: Hogar de Zeauxes.
Tardaron en abrir la puerta, aún con más de seis personas dentro de la casa.
Pasaron unos pocos minutos y por fín abrieron.
Efusivamente recibidos fuimos.
Primeramente vi al padre de Adgei Digella, luego a Hossen Deta y Axandren al mismo tiempo, seguido a ellos, a Medam Garnentrès, quien nos saludó de la misma manera atenta y alegre como siempre.
Dejé sobre una parte de un sofá mis pertenencias: mi protector de lentes, mi carpeta de dibujos, y nada más.
Antes del acto, Nedem Garnentrès me preguntó que si me había creído lo de ir a pintar la sala. Todo esto de las brochas resultó inservible, pero nos dió risa a mí y a mi compañero Dabvio Nahéem.
Pasamos al comedor donde se hallaban, primeramente, al fondo, Adgei Digella; Biràcq Delan, el ya escuchado amigo; y una joven; todos comiendo hamburguesas.
Nos sentamos y presentamos yo y Nahéem. Por lo visto, mi compañero tardó en adaptarse a las conversaciones del grupo. Después de un momento, los hermanos de Adgei al igual que ella misma notaron que Dabvio se enfocaba en el juego de computadora que estaba utilizando Axandren Zeauxes.
Le permitieron a mi amigo ir a jugar en la computadora, mientras los demás nos quedamos platicando en el comedor.
[..., se los contaría todo si estuvieramos frente a frente.]
Pasaron las horas, seguíamos divertiéndonos todos, unos minutos alrededor de las 21:30 horas, arrivaron por Dabvio, bajé con él para despedirme de él y su familia.
Marcharon y regresé a los aposentos Garnentrès.
Más tarde llegaron por mí y me despedí de todos.
Por lo visto, fue un hermoso Día de Resurrección.
Platicamos luego. Adiós.
Samstag, 26. März 2005
Sábado Santo por la noche
Sábado Santo es hoy (si es que no estoy mal con las fechas cuaresmales), y me encuentro con cinco amigos de la secundaria.
Saben, me siento separado de este grupo, ya que no he pasado tiempo con ellos y creo que no encajo. (Clásico cuando te separas de alguien por un gran tiempo.)
Me localizo en un cibercafé, en mi mundo, separado del de mis amigos.
De hecho, en la computadora en la que estoy, está en una esquina, mientras mis compañeros están en un costado del cibercafé.
Platicando con una gran amiga estoy. Grato es encontrar a alguien de mi mundo; así no me siento solo y aislado.
Me despido de ustedes amigos, sin una imagen, ya que me encuentro en un cibercafé.
Y espero que ustedes nunca se encuentren así: solos y aislados, junto con personas que no son de su mundo.
Para eso estoy yo: Estaré cada momento junto a ustedes.
Saben, me siento separado de este grupo, ya que no he pasado tiempo con ellos y creo que no encajo. (Clásico cuando te separas de alguien por un gran tiempo.)
Me localizo en un cibercafé, en mi mundo, separado del de mis amigos.
De hecho, en la computadora en la que estoy, está en una esquina, mientras mis compañeros están en un costado del cibercafé.
Platicando con una gran amiga estoy. Grato es encontrar a alguien de mi mundo; así no me siento solo y aislado.
Me despido de ustedes amigos, sin una imagen, ya que me encuentro en un cibercafé.
Y espero que ustedes nunca se encuentren así: solos y aislados, junto con personas que no son de su mundo.
Para eso estoy yo: Estaré cada momento junto a ustedes.
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